Hace un rato hablando de la vida con una amiga me di cuenta que las mujeres siempre cometemos el mismo error, nos enamoramos de una imagen prefabricada en nuestra cabeza, de un prototipo de ser humano que no existe y que al darle vida en nuestra imaginación, anulamos cualquier chance que pueda tener un sujeto común y corriente que pretenda ganarse nuestro ridiculamente exigente corazón. Vamos por la vida esperando impacientes la llegada de alguien que solo existe en nuestra mente, sin saber que así como es lindo vivir en la espera de algo o alguien especial, a veces es aun más hermoso dejarse sorprender. Esto me recuerda a la canción de Ricardo Arjona, Ayudame Freud, donde el autor se debate entre un amor real y un prospecto de mujer perfecta en su cabeza, si me lo preguntaran, diría que el hombre perfecto no existe, o mejor dicho si existe pero lamentablemente no siempre es aquel que nos construimos.
Yo pienso que cada hombre es perfecto en su manera única y particular. También creo que para cada persona existe alguien destinado a llenar un espacio y tiempo de su vida, en complot con aquello que llamamos destino. Algunas cosas están destinadas a durar para siempre y otras lamentablemente cumplen un curso finito, así que mientras llega aquello que nos gusta llamar "amor eterno" yo recomendaría borrarnos aquella imagen de Ken que muchas comienzan a formar en sus cabezas desde niñas, porque podríamos dejar pasar la realidad por no quitarnos esa venda. No hay nada más perfecto que aquel que llega en el momento indicado para hacerte sentir extraordinaria en un mundo de monotonía, aquel que te habla sin palabras y que puedas mirarlo sin haberlo siquiera visto.
Para mi un hombre perfecto sería alto (por razones obvias), inteligente, alegre, cariñoso, romántico y entregado a las cosas que lo apasionan, he conocido muchos hombres perfectos, la pregunta es, ¿existirá uno perfecto para mi?
Gab
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